• La Nutricionista

    Priscilla Araya Fallas, graduada de Licenciatura en Nutrición de la Universidad de Costa Rica, y de la Maestría en Tecnología e Innovación Educativa en la Universidad Nacional.

  • Misión

    Ofrecer recursos educativos de calidad, tanto en contenido como en presentación, de acuerdo con las necesidades del profesional en el área de la salud y la educación, y del público en general.

  • Visión

    Innovar el mercado con opciones de recursos que faciliten el desarrollo de la sesión educativa, permitiendo una mejor comprensión de los temas relacionados con salud y nutrición.

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El Profesional en Nutrición – Un educador en Salud

El nutricionista es un educador, en cualquiera de las áreas que se desenvuelva, su labor permanente es facilitar la apropiación de la información de manera que la persona realice la modificación en la conducta que, en el caso del área de la salud, sea beneficiosa para su calidad de vida. El paciente que se atiende en la consulta, los comensales del servicio de alimentación, las poblaciones meta de las campañas de salud, las comunidades en las que se desarrollan proyectos, se convierten todos en ‘educandos’.

El reto para el profesional en nutrición, en su rol de educador en salud, es que después de la sesión educativa - individual o grupal -, después de recibir el material educativo con mensajes nutricionales o la capacitación en temas de nutrición, ese ‘educando’ haya logrado un aprendizaje a tal nivel, que surja la motivación necesaria para incorporarlo en su quehacer diario – tanto individual como familiar –. La pregunta es ¿cómo lograrlo?

Educar no es solamente proporcionar información o “brindar conocimiento”, sino mediar el proceso de aprendizaje, y para eso, uno de los primeros aspectos que debe considerar el educador en nutrición y salud, son las características de la(s) persona(s) a las que está dirigiendo su mensaje: cuál es el contexto en el que se desenvuelve la persona, cuál es su actitud, cuáles son sus conocimientos previos con respecto al tema, esto que voy a presentar es de su interés. Otro aspecto fundamental es el contenido, el cual debe estar estructurado y organizado apropiadamente, de manera que se logre relacionar de una forma no arbitraria y sustancial con sus intereses.

No es posible abordar una población con un discurso sobre “limitar o eliminar” el consumo de cierto alimento, sin considerar aspectos relacionados su producción, la economía en torno a él, si constituye o no uno de los alimentos básicos en la alimentación de los habitantes de esa región, etc. Más bien, la estrategia debe apoyar la construcción del conocimiento sobre el tema de la alimentación saludable y cuál es la manera de incluir dicho alimento como parte de una adecuada nutrición mediante la participación activa (modificación de recetas, nuevas técnicas de cocción, etc.) así como el uso de material y técnicas educativas acordes.

Como un estado de mejor salud no es siempre suficiente para motivar a las personas a aprender los temas relacionados con nutrición y consecuentemente modificar hábitos, el desafío para el/la nutricionista es aún mayor, tener el conocimiento no significa que también se tiene la habilidad para transmitirlo “el docente experto no sólo es el que sabe más, sino quien organiza y maneja cualitativamente mejor dicho conocimiento”. El establecimiento de un contexto de aprendizaje que fomente el interés va a depender en gran medida de sus acciones; además de su “prédica con el ejemplo”, de la utilización de opciones de mediación innovadoras, y recursos que faciliten y mejoren la calidad de la enseñanza, logrando así alcanzar satisfactoriamente el objetivo último de la educación nutricional.